FABRICA DE GUITARRAS


Atraído por la fama de los instrumentos marinillos, el hombre del que ya nadie recuerda el nombre, viajo desde caldas a comprar un tiple. Pero no cualquiera. Sólo quería una de madera trabajada a mano y construido por un legítimo Arbeláez.

Era la década de 1940 y el viaje se demoró varios días. Llegó a la casa de el ebanista y músico y se encontró con que había guitarras de todo tipo, pero tiples no. Aburrido dejó la plata que traía en las manos de el creador de instrumentos Lázaro Arbeláez y éste le prometió que en un mes se lo tendría listo.

1 comentario:

  1. Muy interesante la anécdota, pero sería bueno corregir su ortografía.

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